ALBERTO
¿Cómo hacer que tu cuerpo,
en lo que a mi respecta,
repulsivo e irremediablemente feo,
no participe del acto sexual,
que con vos vengo deseando tener?
¿Cómo generar el coito de nuestras intelectualidades?
¿El orgasmo simultaneo de nuestros seres?
¿La penetración de tus ideas en mi vagina?
¿La sodomización de tu fantasía a la mía?
¿Cómo lograr que nuestro intercambio de fluidos sea el verborreo
y que al resto de mi cuerpo desnudo
me lo toques solo con la sensibilidad que empleas
al seleccionar las palabras de tus novelas?
¡Ay Alberto,
dime cómo!
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